Extrañado a la vez que feliz por la presencia allí de los periodistas
pregunté (no muy acertadamente):
-¿Qué hacéis vosotros aquí?-indagé.
-Pues que vamos a hacer…Salvarte-obvió Albert-. Aunque
claro, sin Steven ahora mismo tú y yo ya estaríamos criando malvas, pues cuando
Steven me rescató a mí estaba en una situación análoga a la tuya.
-¿Cómo supo rescatarnos a Albert y a mí?-pregunté a Steven.
-No tengas duda te que te lo diré de buena gana, pero antes
de ello, te debemos desatar y hacer lo propio con el EXalcalde de Londres-me
proclamó haciendo un énfasis muy apreciable en el prefijo ex.
Haciéndole caso, atamos al señor Brokenshire en la silla anteriormente ocupada por
mí, y entonces nos pudo relatar como descubrió nuestros planes al estilo del
mismo Sherlock Holmes:
``Cuando tú mismo te enteraste-dijo señalándome-vi
que escondías algo, sabía que no era algo referente a ti, pero sí un trabajo periodístico; es fácil saber para
alguien como yo cuando un periodista novato tiene una exclusiva-explicó-. Ahí
fue cuando comencé a extrañarme, pues una exclusiva se suele publicar al día o
dos siguientes de su descubrimiento.
``Luego llegaron las numerosas visitas al ayuntamiento
que hacíais vosotros dos, y ya no tuve duda alguna, escondíais algo; algo
suficientemente gordo y valedor de tener que investigarlo hasta la saciedad
para poder publicarlo. Aún así, seguía sin saberlo, así que me propuse seguiros
la próxima vez que actuaseis.
``Ese día ha sido hoy. Cuando he llegado a la
oficina os he oído cuchichear dentro del
despacho de nuestro director, así que he
esperado a que salieseis de allí para seguiros. He decidido ir tras Albert, que
me ha llevado hasta la comisaría de policía, donde después de un rato hablando
lo tenían a punta de pistola.
-Y ahí es donde ha intervenido él para salvarme.
Nunca le había visto de pegar a nadie, pues él es un hombre muy pacífico, pero
con un solo puñetazo ha tumbado al oficial-terminó de contar la historia Albert.
-¿En serio?-pregunté asombrado, pues se solía decir
que Steven era uno de esos hombres que desplegaban toda su fuerza sobre la
tinta del periódico y que en una lucha cuerpo a cuerpo no tenían nada que
hacer.
-Sí, pero bueno; no quiero que se me asocie a la
violencia, así que continuaré con la historia-dijo Steven riendo.
``Una vez hubimos salido corriendo de allí (para
desgracia de mi cadera), Albert me contó todo el plan del alcalde y demás políticos,
para derrocar al actual gobierno e instaurar una dictadura, con David Brokenshire
a la cabeza; así que apresurados vinimos hacia aquí, volvimos a noquear a otro
malhechor-dijo jocoso-y te liberamos. Lo demás ya lo sabes-concluyó.
-Sólo puedo decirte una cosa, Steven: muchas gracias.-le
contesté brevemente.
-Creo que hablo tanto por Albert como por mí cuando
digo que somos los todos los ingleses quienes debemos darte las gracias a ti, ya
que si tú no hubieses descubierto a este condenado corrupto, no se sabe ni la dimensión
de lo que hubiese ocurrido-se mostró agradecido Steven.
-Bueno, dejémonos de halagos; lo que ahora nos corre
prisa es llamar a un policía de bien para que encarcele cuanto antes a este delincuente
y a sus secuaces-nos alertó Albert mientras señalaba al alcalde.
-Ya lo lamentarán. Algún día saldré de la prisión y
seré nombrado primer ministro, ya lo verán-dijo desvariando David Brokenshire,
viendo como su plan encallaba y se hundía cual Titanic político.
-¡Cállate David!-le ordenó Steven a la vez que
salíamos del despacho para alertar a las fuerzas del orden.
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