CAPÍTULO XVI


Extrañado a la vez que feliz por la presencia allí de los periodistas pregunté (no muy acertadamente):

-¿Qué hacéis vosotros aquí?-indagé.

-Pues que vamos a hacer…Salvarte-obvió Albert-. Aunque claro, sin Steven ahora mismo tú y yo ya estaríamos criando malvas, pues cuando Steven me rescató a mí estaba en una situación análoga a la tuya.

-¿Cómo supo rescatarnos a Albert y a mí?-pregunté a Steven.

-No tengas duda te que te lo diré de buena gana, pero antes de ello, te debemos desatar y hacer lo propio con el EXalcalde de Londres-me proclamó haciendo un énfasis muy apreciable en el prefijo ex.

Haciéndole caso, atamos al señor Brokenshire en la silla anteriormente ocupada por mí, y entonces nos pudo relatar como descubrió nuestros planes al estilo del mismo Sherlock Holmes:

``Cuando tú mismo te enteraste-dijo señalándome-vi que escondías algo, sabía que no era algo referente a ti, pero sí un trabajo periodístico; es fácil saber para alguien como yo cuando un periodista novato tiene una exclusiva-explicó-. Ahí fue cuando comencé a extrañarme, pues una exclusiva se suele publicar al día o dos siguientes de su descubrimiento.

``Luego llegaron las numerosas visitas al ayuntamiento que hacíais vosotros dos, y ya no tuve duda alguna, escondíais algo; algo suficientemente gordo y valedor de tener que investigarlo hasta la saciedad para poder publicarlo. Aún así, seguía sin saberlo, así que me propuse seguiros la próxima vez que actuaseis.

``Ese día ha sido hoy. Cuando he llegado a la oficina os he oído cuchichear dentro del despacho de nuestro director, así que he esperado a que salieseis de allí para seguiros. He decidido ir tras Albert, que me ha llevado hasta la comisaría de policía, donde después de un rato hablando lo tenían a punta de pistola.

-Y ahí es donde ha intervenido él para salvarme. Nunca le había visto de pegar a nadie, pues él es un hombre muy pacífico, pero con un solo puñetazo ha tumbado al oficial-terminó de contar la historia Albert.

-¿En serio?-pregunté asombrado, pues se solía decir que Steven era uno de esos hombres que desplegaban toda su fuerza sobre la tinta del periódico y que en una lucha cuerpo a cuerpo no tenían nada que hacer.

-Sí, pero bueno; no quiero que se me asocie a la violencia, así que continuaré con la historia-dijo Steven riendo.

``Una vez hubimos salido corriendo de allí (para desgracia de mi cadera), Albert me contó todo el plan del alcalde y demás políticos, para derrocar al actual gobierno e instaurar una dictadura, con David Brokenshire a la cabeza; así que apresurados vinimos hacia aquí, volvimos a noquear a otro malhechor-dijo jocoso-y te liberamos. Lo demás ya lo sabes-concluyó.

-Sólo puedo decirte una cosa, Steven: muchas gracias.-le contesté brevemente.

-Creo que hablo tanto por Albert como por mí cuando digo que somos los todos los ingleses quienes debemos darte las gracias a ti, ya que si tú no hubieses descubierto a este condenado corrupto, no se sabe ni la dimensión de lo que hubiese ocurrido-se mostró agradecido Steven.

-Bueno, dejémonos de halagos; lo que ahora nos corre prisa es llamar a un policía de bien para que encarcele cuanto antes a este delincuente y a sus secuaces-nos alertó Albert mientras señalaba al alcalde.

-Ya lo lamentarán. Algún día saldré de la prisión y seré nombrado primer ministro, ya lo verán-dijo desvariando David Brokenshire, viendo como su plan encallaba y se hundía cual Titanic político.

-¡Cállate David!-le ordenó Steven a la vez que salíamos del despacho para alertar a las fuerzas del orden.

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