sábado, 21 de julio de 2012

EPÍLOGO

Un mes después todo había vuelto a la normalidad: el exalcalde ya era carne de presidio junto a otros políticos golpistas, el Siete Días había subido considerablemente en ventas por haber sido el diario que desenmarañaba el golpe de estado, pero Londres no tenía un alcalde que representase y mantuvieses bella la ciudad, así que se convocaron elecciones municipales.

Para alegría de muchos, el alcalde elegido por un 54, 63% de los votos fue nada más y nada menos que Albert Cameron, que abandonaba así el periodismo para meterse en la primera línea política inglesa por la puerta grande, manteniendo su cargo durante 20 años, en los que elección tras elección la masa social de sus votantes crecía (llegando a un 80% de los apoyos en su última contienda electoral).

Este ha sido el relato de mi primera gran aventura como periodista. Puede que otro día, cuando me siente en mi despacho de director del Siete Días y no tenga trabajo, escriba otro libro en el que les narre mis Crónicas de Periodista.

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